martes, 26 de diciembre de 2017

ESTACIONES DE SALTA Y JUJUY - Una mirada arquitectónica

EL FERROCARRIL EN LA ARGENTINA

El 29 de agosto de 1857 una pequeña locomotora bautizada “La Porteña” conducida por el maquinista de origen italiano llamado Alfonso Corazzi hace sonar el silbato e inicia un breve recorrido entre la estación del Parque (en la actualidad se levanta el Teatro Colon) hasta la estación Floresta, había comenzado su vida en la Argentina, el ferrocarril.


La primera empresa ferroviaria se denominó FERROCARRIL DEL OESTE y fue propiedad de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Bartolomé Mitre. La empresa se denominaba “Sociedad camino de hierro de Buenos Aires al Oeste”, lo que en la actualidad es la empresa TBA Sarmiento. A esa empresa la conformaban los señores Felipe Lavallol, Francisco Balbín, Bernardo Larraonde, Mariano Miró, Daniel Gowland, Manuel José de Guernica, Norberto de la Riestra, Adolfo Van Pratt, Esteban Rams y Vicente Basavilbaso, que son recordados con sus nombres en estaciones de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos.


                                     LA PORTEÑA EN EL MUSEO DE LUJAN

La principal característica fue que el primer ferrocarril en nuestro país fue de propiedad y capitales argentinos que excluían al capital extranjero sobre todo al británico. Además del mencionado también fueron de capitales nacionales (nacionales, provinciales o privados) el Ferrocarril Entrerriano (1886), el Ferrocarril santafecino (1885), el Central Entrerriano (1887) y el Central Norte Argentino (1876), esto hecha por tierra la teoría y la creencia que fueron los ingleses quienes construyeron los ferrocarriles en la Argentina, claro que ellos empezaron a construir otros ramales como el Ferrocarril Sud (el ex ferrocarril Roca) y la mala competencia con el Ferrocarril del Oeste que era muy prospero tuvo que ser vendido por sus propietarios alentados por el propio gobierno Nacional pro-británico al capital extranjero, d esa manera el principal opositor desaparecía para que progresaran los ferrocarriles ingleses en nuestro país.

Pero volvamos aquel mes de agosto de 1857 cuando la primera línea férrea argentina de 10 kilómetros de extensión quedo inaugurada. El oeste de la provincia de Buenos Aires sería el objetivo de la empresa, ya en septiembre de 1858 a solo un año y un mes del nacimiento de la línea esta llegaba a Morón y en Febrero de 1860 a Moreno a 36 kilómetros del punto de partida. Al comienzo de la Guerra de la triple Alianza en 1865 el FC del Oste llega a Mercedes y ese mismo año se autoriza su prolongación hasta Chivilcoy, pero la Argentina a causa de la política británica que la arrastro a la guerra con el país hermano del Paraguay, observara sin objeciones oficiales como comienzan a inmiscuirse en la política ferroviaria con la construcción del Ferrocarril del Sud haciéndole la competencia a la empresa nacional rebajando los aranceles y otras medidas que terminaran con nuestro primer ferrocarril nacional.

Por estos años el ferrocarril de los ingleses (FC del Sud) ha alcanzado la estación de Jeppener a 77 kilómetros del punto de partida pero en 1872 este ferrocarril esta estancado en Chascomus y parece que el ferrocarril del Oeste va a ganar la pulseada pero la corrupta política de esos años y la habilidad de la diplomacia británica hace que el FC del Sud reciba onerosos aportes de parte del tesoro nacional, aunque el ferrocarril provincial sigue a pesar de todo con su ímpetu y en 1877 llega a Bragado y cinco años mas tarde se inaugura la nueva estación Once orgullo de los porteños de esa época.


                                          ESTACIÓN ONCE DE SETIEMBRE (CABA)

Una vez clausurada la estación del Parque a comienzos de 1883 se habilitó el Segundo Edificio de la estación Once que siete años más tarde pasaría a manos británicas. El edificio que albergaba la doble función administrativa y ferroviaria presenta un volumen compacto con planta baja y dos pisos presentando casi idéntica fachada tanto sobre avenida Pueyrredón como frente a Plaza Once de Septiembre.

En su interior, la nave estaba compuesta por una sucesión de arcos metálicos, con cubierta de chapas e iluminación vidriada superior que albergaba varios andenes perpendiculares al edificio sobre avda. Pueyrredón, porque aunque no lo crean es el resultado de la unión de dos edificios con la inclusión de un tercero que amalgamó los tres en un solo bloque monumental. El proyecto fue confeccionado por el arquitecto holandés John J. Doler. Los dos edificios principales estaban separados por un espacio donde circulaban tranvías y coches, pero el creciente movimiento ya bajo la administración inglesa, hizo que fuera necesario un nuevo proyecto de ampliación con la cual hoy uno puede observar dicha estación.
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Otra estación palacio construida por esos tiempo siguiendo los lineamientos de la llamada Generación del 80, que quería mostrar al mundo las riquezas de un país que solo era patrimonio de unos pocos, pero que la ciudad de Buenos Aires a través de sus monumentales y costosas mansiones de los terratenientes contrastaba con las modestas edificaciones y forma de vida del resto del país.

Desde 1890 las cuatros compañías británicas que controlaban sistema ferroviario y comenzando el siglo XX eran el Ferrocarril Buenos Aires al Pacifico (hoy Línea San Martín); el Central Argentino (actualmente FC Mitre) y los que veníamos mencionando el FC del Sud (hoy FC Roca)  y el FC del Oeste (FC Sarmiento).

Resultaba evidente que tal crecimiento de los ferrocarriles requería la construcción de edificios terminales acorde a la visión progresista de esa época de la oligarquía pampeana y así también el resultado de la construcción de la estación Constitución del Ferrocarril Sud, ya que el incremento del volumen de cargas y de pasajeros urbanos y localidades suburbanas además del aumento de los tonelajes de productos a las terminales portuarias tornaron en obsoletas las estaciones originales. A partir de 1880 la sucesión de estilos que caracterizó a la arquitectura del eclecticismo se extendió también a las construcciones ferroviarias primeramente a las estaciones terminales, luego a las intermedias o de las grandes ciudades del interior, caso las estaciones de La Plata, Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Tucumán, inclusive las de Salta y Jujuy por nombrar algunas.

Un ejemplo de afrancesamiento nos muestra la estación Plaza Constitución, la antigua cabecera de 1864 que combinaba formas neo renacentistas y neo clásicas era para 1880 una estación obsoleta.



                                               ESTACIÓN PLAZA CONSTITUCIÓN

El proyecto de la nueva estación fue confeccionado en Londres por los arquitectos del estudio “Parr, Strong & Parr”, dentro del eclecticismo neorrenacentista victoriano y posiblemente inspirados en el castillo de Maisons Laffite que se encuentra en Francia.

La estación de dos plantas tuvo que ser edificada sobre la anterior, pero fue necesaria su ampliación adquiriéndose nuevos terrenos para la misma. La fachada sobria que omite al reloj y los grupos escultóricos alegóricos mostraba un volumen central con una cúpula con pizarra, franqueado por dos alas con acceso para carruajes y volúmenes esquineros exentos y mansardas con bohardillas. Sobres las ventanas del segundo piso hay arcos y tímpanos y las paredes revestidas de una especie de almohadillado renacentista. Esta fachada palaciega oculta el tinglado o cubierta vidriado de hierro empotrado en muros laterales con amplios vanos en su parte posterior y en la parte superior un sistema de ventilas para la salida del humo de las antiguas máquinas a vapor. Fueron necesarias luego varias reformas y aumento de los andenes de pasajeros, también acorde a la época las terminales ferroviarias se hicieron “puertas de entradas a las ciudades” empezando a aglutinar gente no solo para viajar sino también para atender al viajero, así se empezaron a instalar peluquerías y barberías, salones de lustrados, locales de ventas de tabacos y cigarrillos, bombonerías, etc.

Nuevas reformas edilicias, un volumen mayor de la cúpula central y más ornamentación afrancesada que concluyeron en 1907.



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